Otra vez empezamos el año lectivo con el conflicto salarial pendiente. Está naturalizado. Es lógico que los docentes cobren poco. Que no se avergüencen de reconocer que la inflación supera los mínimos aumentos logrados a fuerza de presión y huelgas.El capitalismo es así. Pero tampoco se avergüenzan de cerrar el Borda y el Moyano, dejando desamparados a los pacientes. De no realizar obras para evitar inundaciones, en Santa Fe, en la provincia de Buenos Aires, en la Capital Federal. De permitir que la salud de los habitantes de una región sea pisoteada por las multinacionales que explotan las riquezas del subsuelo y contaminan las aguas. De matar chicos a la salida de los recitales. De que miles estén desnutridos o mueran de hambre mientras los recursos pesqueros son arrojados al mar, provocando la proliferación de aves y el desequilibrio. De no fumigar a tiempo para evitar los mosquitos y echarnos la culpa del dengue por tener agua en el bebedero del perro. De sembrar pánico promocionando (y aplicando) una vacuna contra la gripe NH1 que es más peligrosa que la gripe misma, pero que suministra ganancias a los laboratorios.
Todo tiene que ver con todo. La espiral de noticias pasa una y otra vez por los mismos sitios, sin llegar a una conclusión superadora. Muchas de las que menciono solo circulan por medios contrahegemónicos. ¿Cuánta corriente podremos hacer si trabajamos siempre teniendo en cuenta que la realidad es una sola, que todos los conflictos son el nuestro, que no podemos esclarecer a nadie sino proponernos pensar juntos esta realidad para transformarla?
No hay comentarios:
Publicar un comentario